
Antes del Embarazo
La danza del vientre es una gimnasia preparatoria para el aumento de peso que se va a producir en el núcleo del cuerpo, y para prevenir los desequilibrios que este peso va a ocasionar.
Mejora la fertilidad: hay muchas mujeres que aseguran que tras mucho tiempo de intentar quedarse embarazadas, lo han conseguido precisamente poco después de empezar a bailar danza del vientre.
Es difícil demostrar científicamente que sea gracias a la danza oriental que esto ocurra. Lo que sí es cierto es que la danza del vientre disminuye la ansiedad, aumenta la sensualidad y la feminidad y mejora las relaciones sexuales y estos hechos sin duda contribuyen a la fertilidad.
Durante el Embarazo
Fortalece la musculatura abdominal, lumbar y dorsal, proporcionando un sustento seguro para el feto y la placenta. Corrige la postura de la espalda que se ve afectada por el aumento de peso del abdomen y su tendencia a inclinar hacia delante las caderas comprimiendo la zona lumbar.
Trabaja la flexibilidad general y mejora la movilidad de la columna vertebral, que sufrirá cambios y presiones a lo largo del embarazo y durante el parto.
Fortalece como ninguna otra gimnasia el suelo pélvico. Tan importante durante el parto y posparto.
Proporciona un enorme control de la musculatura abdominal, por lo que es una preparación perfecta para los trabajos del parto. Hay movimientos de la danza del vientre que reproducen el trabajo del expulsivo contrayendo los abdominales secuencialmente de arriba abajo y terminando con la activación del suelo pélvico.
Los movimientos son secuenciales, sinuosos y controlados, por lo que se disminuyen las posibilidades de sufrir lesiones y contracturas durante el ejercicio y en la vida cotidiana.
Beneficios para el bebé
La vida del bebé no comienza en el nacimiento. Durante los nueve meses de embarazo se van desarrollando sus sentidos.
A través de su piel el bebé está en permanente contacto con la placenta y con la madre.
A partir de la mitad del embarazo el oído interno del feto está totalmente desarrollado. Poco a poco irá escuchando todos los sonidos del cuerpo de su mamá: El latido del corazón, la respiración, la circulación de su sangre, la digestión. Pero también escuchará los sonidos del exterior.
Cuando la mamá baila contribuye a acelerar el desarrollo de los sentidos del bebé. El oído se verá estimulado por la música. El movimiento al compás de la música acunará al bebé, que tendrá una placentera experiencia a través del tacto. Su sentido del equilibrio se verá estimulado, al mismo tiempo irá desarrollando su sentido del ritmo mucho antes de nacer. Y claro está, cuando se estimulan los sentidos se estimula el cerebro.
Cuando la madre disfruta, disfruta el bebé. Cuando se realiza ejercicio el cerebro segrega endorfinas que nos hacen sentir bien, y tienen efectos analgésicos y relajantes. También el bebé recibirá los beneficios que la mamá experimenta. La mamá feliz hace que el bebé se sienta feliz también.
Parto y post-parto
La embarazada suele ver el parto como el objetivo final, olvidando a veces que en realidad el parto es s ólo el principio: el de la vida de un nuevo ser humano único y especial.
El parto también supone un cambio radical en el cuerpo de la mujer, y en su vida.
A nivel físico para la mujer es muy importante conseguir la involución del útero, la lactancia materna contribuirá ello. La oxitocina que segrega la madre al dar el pecho, provocará contracciones en el útero y de esta forma volverá adquirir el volumen que tenía antes del embarazo.
Igualmente es muy necesaria la recuperación del suelo pélvico y de la musculatura abdominal, que se ha encontrado distendida durante tanto tiempo. El suelo pélvico controla los esfínteres, pero además supone el sustento inferior de todos los órganos internos. El fortalecimiento abdominal ayudará a que estos órganos vuelvan a colocarse en su lugar y no estén sometidos a presiones extrañas. Proporcionar un buen sustento a los órganos internos asegurará su correcto funcionamiento.
Si el parto ha sido natural, la recuperación es más fácil, si ha sido una cesárea será más duro tanto física como psicológicamente. Con la alegría del nuevo nacimiento y la ayuda de la danza oriental esta recuperación será más rápida y placentera.
Pero no olvidemos que el bebé ahora tiene muchas necesidades que la madre debe satisfacer. Para empezar la lactancia cada 3 horas supone un esfuerzo físico constante. La espalda adopta posiciones forzadas para sostener al bebé y esto unido a la falta de sueño, hace que los primeros meses de vida del bebé sean realmente duros para la madre.
La danza del vientre fortalece la espalda, hombros y brazos, mejora la postura de la columna vertebral, y trabaja el suelo pélvico. Es el ejercicio perfecto también en estos momentos.
Pero además, la nueva madre, de repente deja de ser ella misma para volcarse en la maternidad y esto acaba resultando muy estresante. La danza la hará sentirse bella y libre de nuevo. La concentración, sentir sus músculos estirándose y su cuerpo recuperar su sensualidad, moverse al ritmo de la música, todo esto será un alivio a tanta tensión y le hará sentirse sana y de buen humor. También contribuirá a luchar contra la depresión posparto que algunas mujeres experimentan. Le ayudará a controlar sus emociones y disfrutar del momento, del bebé y de su pareja.


